A lo largo de los años que llevo tocando (15 años) he tenido varias guitarras, pocas, con comparación con otros compañeros del gremio. Sin embargo las he usado muchísimo y me ha dado tiempo de fijarme en costumbres a las que una guitarra, por su diseño, te obliga. En este post os contaré cuáles han sido esas guitarras y por qué les cogí cariño, además de ver algunas fotos viejas.
Yamaha ERG 121 Modelo de los años 90 Gama baja-Media
La primera guitarra que tuve fue una Yamaha ERG-121. Era una guitarra que se
vendía mucho con packs de amplificador Marshall, funda y correa. Como buen
adolescente, la llené de pegatinas que luego le quité. Pegatinas de las revistas Metal Hammer, Kerrang, todas esas maravillas que había y que los jóvenes entusiastas comprábamos.
Era una muy buena guitarra para un principiante, en mi opinión. El mástil atornillado de madera de arce era muy cómodo, el peso era muy adecuado y el cuerpo lacado en negro de aliso estaba diseñado con el típico rebajamiento que hace muy cómodo tocar. Pulsar sobre el diapasón era fácil porque estaba bien hidratado y los trastes, que eran 22 estaban bastante bien. Contaba con dos pastillas Humbucker y una Single Coil de marca Yamaha, que se manejaban con un switch de 5 vías. Era de escala 25,5. Fue mi principal y única guitarra desde 2006 a 2009, momento en que tocando ya algo mejor me hice con otra guitarra de gama algo superior.
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| Yo y mis allegados erg121eros |
Gracias a esta guitarra aprendí las cosas
básicas, como cambios de cuerdas y ajustes de puente, distintas afinaciones,
pero desgraciadamente sufrió mucho (Tenía que llevarla en moto muchas veces) y
no sabía hacerle el mantenimiento. A pesar de todo estuvo operativa hasta 2018,
y la última vez que la usé en directo con Deimocracy fue en 2017.
La guitarra sonaba muy bien, y la
diferencia de sonido entre cada una de sus pastillas era abismal, por lo que
venía muy bien para aprender las diferencias entre las posiciones y aprender a
sacar distintos sonidos.
Finalmente, cansado de sus problemas, teniendo el mástil varios golpes, y estando el cuerpo mil y una veces pintado, con una circuitería bastante trastocada, decidí deshacerme de ella y la desguacé, quedándome con las pastillas y desmontando todas sus piezas. Me dio mucha rabia no haberla sabido cuidar mejor.
| Menudos photoshops me gastaba... |
Creo que
es una muy buena guitarra para empezar, por encima de la calidad media de las
de entonces como cort, academy, squier, o epiphone realmente malas de aquella época y condenadas a sonidos muy concretos. Desde
luego, más versátil y con una salida de ganancia muy buena. Sus hermanas más cercanas son las yamahas pacífica, que han sido buenas guitarras; pero creo que se quedan lejos en cuanto a la salida que tiene este modelo, y son menos versátiles.
Por otra
parte contaba con una palanca de vibrato (mal llamado trémolo) que respondía
muy bien y no desafinaba la guitarra, para ser ésta una guitarra de gama
media-baja, contar con un puente simple y muelles.
Pros: Barata, fácil de tocar, ergonómica, alta salida de las pastillas. Mástil versátil y rápida. Difícil de desafinar. Potenciómetros adecuados. Responde bien a la afinación.
Contras: Mala construcción de los accesorios de electrónica y los tornillos: Entrada de Jack, Tornillos de anclaje de las pastillas, tornillos de sujeción de correa endebles. Muelles traseros de poca calidad. Es fácil que termine chillando a volúmenes altos.
Ibanez RG350 DX (De los primeros 2000)(Gama media-baja)
Esta guitarra me llegó en el año
2009.
Mi principal guitarrista de referencia,
como el de otros chavales de la época, era Steve vai, que tocaba con una JEM,
pero eso era algo que un chiquillo de mi edad no podía permitirse. (Las jems eran muy parecidas).
Sin embargo ya tocaba algo mejor,
por lo que ahorré y me compré la más pequeña de sus
hermanas, la Ibanez RG 350 dx. Contaba con un mástil Wizard II de 3 piezas
atornillado de arce, cuerpo de tilo y diapasón de palorrosa, y era algo más
pesada que mi anterior guitarra. Tenía 24 trastes adornados con inlays tipo
Sharktooth muy bonitos sobre un diapasón de palorrosa, y contaba con 24 trastes,
además de un golpeador con acabados nacarados, y era blanca. Sus herrajes están
acabados en negro. Tenía un puente tremolo EDGE III tipo Floyd Rose, control de
tono y volumen, que se complementaban con un selector de 5 vías y su electrónica
la conformaban pastillas Ibanez INF III e INF IV.
La gente a menudo las confunde con las JEM, aunque las diferencias de sonido obviamente son notables.
Fue una guitarra con la que empecé a hacer cosas algo más allá de tocar la guitarra rítmica y con la primera con la que empecé a grabarme. En general su rendimiento era muy bueno, pero yo particularmente soy muy maniático con que los puentes “muerdan” las cuerdas y no simplemente les sirvan de soporte, y esta guitarra no me daba la presencia que yo buscaba en el palm mute.
Por otra parte, la pastilla single
coil y sus combinaciones respondían genial, pero la pastilla de puente dejaba
bastante que desear y no me daba la salida que buscaba, por lo que en algunas
ocasiones dudaba incluso volver a la Yamaha.
Sin embargo esta guitarra era mucho más cómoda y equilibrada que su predecesora, así que finalmente terminé solucionando a base de amplificador aquello que notaba que me faltaba en las pastillas, y fueron los años en los que cogí mis primeros amplificadores y me empecé a interesar por el sonido, las ecualizaciones; por otra parte chillaba menos que la yamaha y era más controlable…
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| Aquí ya me había convertido en un maldito jebi. |
Otro de los grandes descubrimientos fue aprender a cambiar las cuerdas en un Floyd Rose, algo que aprendí relativamente bien (a diferencia de otros amigos que sufrían) y que de hecho me permitía disminuir el dinero que gastaba en cuerdas (yo siempre las rompo desde abajo y solo tenía que cortar, desenroscar y volver a fijarla, útil si no tienes pasta).
Además contaba con microafinadores en el puente, muy cómodos y útiles y seguros en la zona superior del mástil por lo que mantenía la afinación genial… siempre que no rompieras una cuerda.
Esta guitarra sufrió menos, se le
hizo un mantenimiento adecuado y se la llevó siempre en estuche. Ha sido mi
guitarra de directo en bandas anteriores a Deimo, y ha sido mi segunda guitarra
en Deimocracy hasta 2021. En el momento de escribir estas líneas llevo 12 años
con ella. A día de hoy es mi guitarra de práctica para tocar en estándar en
casa, y es una de las guitarras que más toco. Probablemente, le coloque en
breve unas pastillas EMG.
Pros: Versátil, Mástil cómodo,
Peso adecuado, Permite ahorrarse dinero en cuerdas, Mantiene la afinación a la
perfección. Pastilla single coil con sonido de calidad. Herrajes de calidad,
fiables.
Contras: Una cuerda rota
significa el resto desafinadas, cambio de cuerda difícil, salida escasa. Ajuste
a otras afinaciones difícil. Potenciómetros muy poco sensibles.
Schecter Hellraiser 006 Limited Edition Gama Media-Alta (hasta 2018) + Gama Alta
(2018)
Esta es probablemente la guitarra
que más he tocado en mi vida. Es la guitarra con la que se ha construido
Deimocracy y la guitarra con la que más he progresado como guitarrista.
Es una rareza de guitarra que si
bien no es cara, es muy rara de encontrar, pues hay 400 modelos en todo el
mundo. No tuvieron un nivel de ventas muy alto. Híbrida entre los modelos 006 y los hellraiser de la marca Schecter, es
una guitarra con un acabado muy hermoso y original.
Es una guitarra de caoba construida de una sola pieza con el mástil sin atornillar por lo que es una guitarra pesada. Existen dos modelos: una en negro y otra en color cereza. La tapa superior, es sin embargo, de arce.
Cuenta con 24 trastes Jumbo y un radio de diapasón de 14 pulgadas que lo hace cómodo pero a la vez más grueso que en guitarras tipo Ibanez super strato y Jackson del mismo tipo. El alma está hecha de polímero de fibra de carbono sustituto de marfil negro, así como algunas sus incrustaciones hacen lo propio en blanco y otras en abalone. Todos los herrajes se encuentran cromados y a excepción del puente, son de marca Schecter. El puente es un TonePros T3BT TOM bodythrough. Esto significa que las cuerdas atraviesan la guitarra y el cambio de cuerdas es sencillo lo que pone a toda la guitarra en tensión a la vez y la sensación de tocarla es mucho más completa. Siempre ha mantenido de forma excelente la afinación.
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| Antes de la nueva religión uno se desnudaba en directo sin problema. |
Tanto los inlays con cruces
visigóticas como el reborde del contorno están hechos de abalone (nácar de
oreja de mar) y le dan un aspecto muy bonito.
Por otra parte, los volúmenes
independientes de cada pastilla permiten generar limpios y tonos como en berri
txarrak sin necesidad de pulsar un cambio de canal, y eso te aporta tener
limpio cristalino desde el amplificador, distorsión saturada desde el
amplificador, y utilizar el truco que he descrito para sonidos limpios algo más
desgarrados solamente con cambiar de pastilla si tienes una de ellas con poco
volumen.
Esta guitarra la compré en Sonor, la desaparecida tienda de guitarras de Indautxu. Originalmente estaba dudando en cogerme la explorer signature de Wayne Static, pero se me salía de precio; la tenían ahí y no la vendían, y yo veía pasar los días... Con ese acabado macarra en aluminio era un fetiche. Pero el hecho de que solo contara con un potenciómetro y una pastilla me echaba algo para atrás, pues yo intento buscar más texturas, y esa guitarra estaba diseñada para el sonido de Wayne. Ahora probablemente sea un tesoro.
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| Unos cuántos kilómetros tiene mi querida Schecter... |
En cualquier caso, encontré ahí a
esta Shecter, la probé y nada más enchufarla y tocarla decidí que me tenía que
quedar con ella, por lo que la reservé durante 3 meses hasta que por fin pude
comprarla.
La compré en 2012, con una funda.
Desde entonces se convirtió en mi guitarra principal, y con la que más
kilómetros he hecho durante 9 años. A pesar de protegerla, todo ese trote le
pasó factura y tuve que cambiarle el cableado interno por haber pasado noches
en el coche, en locales de ensayo, viajes, etc. (Moraleja: ¡Cuidad vuestros instrumentos!) Su afinación fue bajando
progresivamente desde Drop D a Drop C y a Drop B, afinación de Deimocracy desde
2014. Usaba con ella un calibre híbrido 66,42,36,18,13,10
que le daba una fuerza verdaderamente arrolladora.
La salida durísima de las
pastillas EMG fue para mí todo un descubrimiento que no dudé en aprovechar con
mis amplificadores, pero los últimos años comencé a tener el oído muy fino, y
necesitaba algo más delicado para pasajes de distinto tipo. Por otra parte, me
daba mucho reparo tener que estar tirando de una pila para las pastillas. Entonces, en 2018 tomé una decisión y me
propuse colocarle unas pastillas pasivas de cerámica de la gama alta de
schecter, en concreto dos pastillas Schecter Apocalypse VI pertenecientes a la
gama C1-hellraiser y C1-Hellraiser PT. El resultado fue increíble.
Pero hice memoria y vi que esta
guitarra había sufrido mucho a pesar de hacérsele el mantenimiento. Por otra
parte necesitaba bajar el calibre de cuerdas. Iba a hacer un segundo disco y quería
algo mejor. Además, estaba cansado del mástil encolado; sentía que la mano no
deslice con la suficiente facilidad, así que tras 9 años en 2021 decidí pasar a
una guitarra nueva, dejar a ésta de segunda guitarra o para proyectos
secundarios, y pasar sus EMG a la Ibanez (aún tengo que ponerlas, pero no da
para todo).
Con todo, ha sido una fiel
compañera y guitarra de batalla, perfecta para guitarristas rítmicos y con un
sinnúmero de texturas que exploté al límite de mis capacidades. Hoy es mi
segunda guitarra en Deimocracy y le hago el mantenimiento como siempre. Alterno
meses para tocar con ella y con su sucesora. Cuando hice mi proyecto Fat Statue
en Logroño, fue la guitarra que utilizaba de forma normal. No la venderé nunca.
Como curiosidad, fue utilizada entre otros, por Stephen Thomas, cantante de Seether.
Pros: Buen sonido, Buena
construcción, Herrajes en buen estado, Puente en buen estado, Gran salida,
versátil, mástil cómodo en construcción, diseño muy bonito.
Contras: Mástil lacado, peso, más
orientada hacia guitarristas rítmicos. Potenciómetros de sensibilidad media.
Washburn X-Series 100 Pro
Gama baja-media
¡Pues así es la vida! En 2019 me
hice en un Cash Converters con esta guitarra a la que no le pasaba
prácticamente nada salvo tener el mástil y el diapasón un poco deshidratados, y esto
la hacía algo áspera. También requería un limado de trastes. Nada que el aceite de limón y la paciencia no solucionen.
Para su precio, estaba en perfecto estado y tenía un sonido muy bueno.
Washburn es una marca mítica con una fabricación excelente incluso en sus guitarras de gama más baja y el sonido de ésta no me defraudó en absoluto. Estuve casi durante 30 minutos probándola en la tienda y finalmente, decidí cogerla como guitarra de práctica, porque mis guitarras de entonces (Schecter e Ibanez) estaban en drop B como guitarras para Deimocracy. Ha cumplido su función excelentemente todo este tiempo, y en 2021 se la vendí a un amigo tras coger una guitarra de gama profesional para Deimo y dejar a la Ibanez vitaminada con EMGs como guitarra de prácticas.
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| Fea o no, era un encanto de guitarra. |
El cuerpo es de Tilo americano,
una especie del este de Norteamérica. El mástil atornillado es de arce con
diapasón de palorrosa, con un puente fulcrum que resulta cómodo y le da una
estabilidad que yo no esperaba en una guitarra de esta gama, aunque dificulta
algo el cambio de cuerdas.
Cuenta con dos pastillas single
coil y una humbucker de un sonido realmente excelente, aunque hay que tener
cuidado en el tramo de agudos y saber ecualizar con cabeza. El mástil es cómodo
y cuenta con un un clavijero bañado en laca negra que es muy bonito basado en
el estilo de Fender y con clavijas grover de calidad que mantenían
perfectamente la afinación.
Su único problema es que sus muelles
internos metían algo de ruido en la señal, pero lo solucioné capando su rebote
con un polish cloth entre los muelles y la tapa trasera. (Chapuzas pro). Esta guitarra solo
estuvo conmigo dos años en los que la he utilizado en un pequeño proyecto de
rock progresivo en 2019, y como segunda guitarra en Fat Statue en 2020.
En resumen: Una guitarra de una
buena marca normal, equilibrada y perfectamente funcional que cumple con su
cometido y con una construcción muy buena. Dado que no la iba a usar mucho más y no colecciono guitarras, decidí venderla al mismo precio de compra a un buen amigo
al que le resultaría útil. Sospecho que se trataba de una guitarra realmente
vieja, antes del traspaso de la producción masiva a Korea o Asia.
Pros: Buen precio, construcción
sólida, versatilidad de sonido, mástil cómodo, sonido cristalino; potenciómetros muy sensibles y precisos.
Contras: Peligro de saturación en la sección de agudos, ruido de los muelles, cambio de cuerdas incómodo.
Chapman ML3 Bea Pro Baritone Irithyll Burst Limited Edition
Ésta es actualmente mi guitarra principal, y con la que se ha grabado la mayor parte de las pistas del segundo disco de Deimocracy. Me enamoré de ella y he hecho lo posible para hacerme con ella.
Se trata de una guitarra con
cuerpo de aliso y tapa de álamo, con un mástil de wengué que incorpora el
diapasón sin necesidad de pegarlo; es decir: El propio mástil es el diapasón
como sucede en algunas guitarras Fender. Aunque es una guitarra que se
aprovecha mejor en tonos de do, actualmente la tengo afinada en si. Es
barítona, lo que le da una respuesta en tramos medias diferente a una guitarra
normal afinada en si y aporta una pecular "calidez oscura". Su escala está en 28 pulgadas, por lo que es
considerablemente larga. Cuenta con dos pasillas humbucker subdividibles
mediante sistema coil split, por lo que es prácticamente lo mismo que tener un
coil tap, pero sin levantar el potenciómetro.
La pastilla de puente es una Bare Knuckle Silo Rabea (específica de las series pro de Rabea Massaad) y la del
mástil es una Seymour Duncan SL 59 Mini. Ambas pastillas tienen una salida
excelente, y un tono brillante y cristalino. Ambas funcionan bien en
distorsiones saturadas, y literalmente esta guitarra hace que tenga que
utilizar un tercio de la ganancia que usaba antes en mi amplificador.
Cuenta con clavijas de afinación Hipshot
Grip Lock, que son una auténtica gozada para encordar y hacen las funciones de
bloqueo desde la parte trasera del clavijero con rosca; Las cuerdas atraviesan
el cuerpo y asoman por un puente fijo cromado.
Su producción fue limitada. Hay 2000 unidades de esta guitarra, y cada una es distinta de la otra. Todos los herrajes están cromados y la guitarra viene con material de ajuste y seguros para las correas. Es a todos los efectos la mejor guitarra que he tenido nunca y le espera una temporada muy larga acompañándome en la música. Procuro sacarla lo menos posible de casa salvo para ensayos y conciertos.
Su cuerpo es de formato Telecaster, mate y se aprecian las vetas de la madera. El acabado está
inspirado en el valle de Irithyll del juego Dark Souls III. Actualmente, monta un calibre híbrido 58 42 32, 16, 12, 9 lo que me permite ir con cuerdas más
finas que en la schecter y consigo tener agilidad. Su principal virtud se
encuentra en tocar partes rítmicas, y suena muy bien.
Antes de escoger gastarme el dinero en mi guitarra, pasé por varias opciones entre modelos de Ibanez, Solar, Schecter, o Mayones, o incluso pasarme a siete cuerdas. Sin embargo, al descubrir esta guitarra quedé impresionado por su sonido, y en concreto en la review vi las caras que ponía (sin ser forzado) el acompañante invitado del endorser de esta marca. Incluso siendo Audio de Youtube, la diferencia de sonido era abismal con otras guitarras de la misma serie que se probaban en el mismo vídeo. Dado que el mástil es atornillado, (común en las telecaster) tenía temores con respecto a "sentirla" de la misma manera que la vibración de las cuerdas me llegaba en la Schecter. Sin embargo, a pesar de que esta guitarra tiene dicho mástil, la respuesta es incluso superior.
Como curiosidad, la madera de wengé puede resultar irritante a algunas personas alérgicas. Esta guitarra la compré a su tienda original, (donde se hace la publicidad de la marca), Andertons, en UK, por lo que la traje de allí habiéndola pagado en libras. La atención fue perfecta y me resolvieron todas las dudas al respecto.
Estoy muy satisfecho con ella y prácticamente
no le encuentro defectos.
Pros: Mástil cómodo, desliza
genial, equilibrado y suave. Versátil, gran salida que permite relajar a los
amplificadores o reducir su tamaño. Peso adecuado, sonido literalmente
perfecto. Potenciómetros sensibles y precisos.
Contras: Es cara, pesa, y viene
de serie ajustada para tonos más graves que un drop B (Está muy cómoda en Drop
A, aunque con ajuste puede solucionarse).
¡Espero que os haya entretenido
leer esto y si tenéis cualquier duda con vuestras guitarras, me las contéis!











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