lunes, 18 de octubre de 2021

15 Canciones de las que no me desprendería nunca y anécdotas (II)

    ¡Vamos con la segunda parte de este gran recopilatorio de canciones que no rechazaría nunca!

1- System of a Down - Prison song

Pasábamos los veranos en Asturias, y a la hora de la cena nuestros padres quedaban de sobremesa. Después de explorarnos el pueblo en el que estuviéramos, si ahí no quedaba ni un alma la única solución que nos daban nuestros hermanos mayores era pedir las llaves de un coche e ir a oír música. 

Mi hermano tenía un CD de system of a down que poníamos de forma compulsiva y que no dejó indiferente a nadie; de ahí salimos dos guitarristas (Yo y mi tocayo Natxo) y mis amigos valencianos se sabían todas las letras en inglés. Prison Song, con sus violentos golpes con silencio en el inicio, con su parte de sonido tan...¿Armenio?, creo que es una de las mejores canciones que se han hecho en el metal del últimos siglo XX y principios del XXI.

2- Evanescence - Going Under

Invierno, lluvia, brumas. Si encima te coge esta canción en una época sensible, tienes el kit perfecto para disfrutar de tu tristeza o de la de Amy Lee. Creo que esta canción la descubrí hablando por Messenger con una conocida del colegio que dudo mucho que hoy en día escuche evanescence. 

En fin, me abrió las puertas de los discos "Fallen" y " The Open Door", lo que dio pie a que me metiera de lleno en el metal operístico o cantado en voz lírica y conociera otras bandas como Within Temptation, Lacrymosa, Nightwish, Epica... y quisiera orientar en el futuro mi música hacia ese campo, aunque nunca lo conseguí y terminé reconduciéndome hacia el nu metal, el groove metal, el death melódico y el metal progresivo. Evanescence fue una de las bandas más importantes de mi para la gente de la generación Y.

 


3- Iron Maiden - The Wickerman

Con esta canción podría decir que empezó todo el metal como tal para mí. Fue la primera canción que aprendí a tocar con la guitarra en interminables sesiones; el día que descubrí que Goiatz se la sabía con la batería fue toda una ilusión. The Wickerman lo tiene todo: Guitarras rítmicas rápidas y furiosas, solos, voces imponentes, una batería juguetona, un bajo omnipresente... Hacía lo que podía para tocarla hasta que un buen dia salió entera y sin problemas. 

Me abrió las puertas de Iron Maiden, de interesarme por el Metal a través de Wikipedia, de comprarme las revistas Metal Hammer, Kerrang y la Heavy, de escuchar mucho más la música (E incluso de compartirlo con mis padres...!!) A veces me sorprendo de lo atontado o aislado que estaba. No entendía que esas bandas también tocaban en España, mis padres nunca me llevaron a conciertos, y por mi parte no tenía energía o estaba muy absorbido por otras cosas como para enterarme del todo. Era un mundo tan nuevo para mí que estaba abrumado, no sabía que significaban las palabras de la mitad de las entrevistas que leía, ni de los reportajes. 


4- Consciusness I & II - Persefone

Instrumentales obligatorias para cualquier persona a la que le guste la música progresiva que no aburra. Creo que nunca he tenido palabras para describir estas dos obras de arte mayúsculas y emotivas. Junto con Tool, fue la banda que más escuché en mis primeros tres años de carrera. Esta banda la descubrí de milagro por Youtube mientras estudiaba nocturno y de exámenes en 2013. 

Escuché el Spiritual Migration del tirón y no me lo podía creer. Cual fue mi sorpresa al descubrir que la banda era de Andorra y tenían un formulario abierto en su web para escribirles. Obviamente, los felicité e intercambié un par de correos con su guitarrista, Carlos. 

Escuché una y otra vez este disco, lo puse en el coche, hablé de él a mis amigos... me dio tanta fuerza, tantas ganas de hacer las cosas, era tan bonito e intenso que me causaba esas visiones de colores que tenía cuando era niño sin prácticamente evadirme, me resultaba casi imposible permanecer imposible. Se convirtió en mi banda favorita desde entonces, sacando a Machine Head de la pole position.

Con Carlos, de Persefone.
En 2015 fui a ver a perséfone al Resurrection, donde para mal de mi salud el técnico de salud mató completamente el sonido de una de las guitarras. Como un maldito fanboy conseguí estar con ellos y cumplir uno de mis sueños.

En 2018 fui al Iberian Warriors y los volví a ver esta vez de cerca, y en formato más reducido. Cumplí un sueño de verdad cuando recibí clases de Carlos, cosa que sigo haciendo. Asi que a veces, por cosas que piensen que me vayan mal, en la vida me ha sonreido la fortuna en muchísimas ocasiones.

Recibir clases de este crack es y ha sido un privilegio.

 

 

5. Mägo de Oz – La venganza de Gaia

Pasé por lo menos 5 años de mi infancia yendo a campamentos de verano. Uno de ellos era la granja-escuela de La Bouza en Asturias, donde los monitores nos enseñaban cosas medioambientales, manualidades, etc.


Esta canción solía sonar cuando nos despertábamos o la cantábamos los chavales en los ratos libres. Muchas veces la ponían en los entretiempos mientras hacíamos herbarios, cuidábamos o limpiábamos a los animales y le tengo un cariño muy especial. Su letra es un alegato ecologista y si no me equivoco fue lanzada en los primeros 2000, con el desastre del Prestige como telón de fondo. 

Recuerdo que un amigo del colegio llevó el videoclip para proyectarlo en la sala de audiovisuales (si, antes había sala de audiovisuales, la única forma de ver vídeos en el colegio era ahí). Como otros, pienso que la mejor hora de mago de oz ya ha pasado, pero nadie quita la gran obra que tienen a sus espaldas, especialmente esta canción que es un derroche de componer melodías muy muy bonitas.

6. Ronnie Montrose’s Gamma – Voyager


Conocí esta banda y sus discos Gamma 1,2, y 3 a través de una entrevista a Phil Demmel, exguitarrista de Machine Head. Cuando encontré estos álbumes, me di cuenta de cómo Canadá nos ha dado a gente como este hombre, a Triumph, o a Devin Townsend, o a Neil Young. La canción es un auténtico temazo para guitarra y para la música rock, en general. La canción trata sobre un marino que quiere volver a casa y se orienta por las estrellas; creo que en realidad hace un retrato metafórico de sí mismo cuando está de gira y quiere volver a ver a su familia. El vozarrón de Montrose y las guitarras junto con unos teclados bastante psicodélicos se llevan el peso a ritmo de blues.


7. Neil Young – War of Man

 Allá por 2015 o 2016 me alejé un poco de la música eléctrica porque quería paz y calma, pasaba muchas horas solo de forma intencionada y me iba a los acantilados, incluso cambié mi forma de vestir. Mi cuerpo y mi cabeza pedían otras cosas y en general, la recuerdo como una época muy perdida, de conocer lugares apartados donde en otro momento llevaría a mis amigos para estar sin que nada ni nadie nos moleste. 
 
Estaba muy perdido, muy dubitativo con todo. Nunca pensé que esos lugares nos habrían venido bien en tiempos de pandemia. No suelo considerar bueno conocer los lugares donde no hay nadie, pero con canciones como esta uno podía soñar en otras cosas. Podía vivir de otra forma y podía simplemente dejar de pensar.

8. Jackson Browne – Stay

 

Jackson Browne y David Lindley

Una preciosa canción que habla sobre la magia de los conciertos, de la “manga ancha” que la música puede dar en la vida porque todo lo puede, todo lo hace. Una canción preciosa cantada y tocada al piano con músicos domo David Lindley al lapsteel y el piano, que es quien pone esa chillona, y con cantantes y artistas históricos en estados unidos. Quizás lo parezca pero de sencilla no tiene un pelo. 

Además, la mejor versión de esta canción está incluida en formato de directo y se empalma con una larga parte instrumental. Habla de la vida en la carretera y me hizo soñar con un día poder salir a la carretera, sueño que cumplí, aunque sin algunas de las cosas que artistas de esta talla sí tienen en ruta de las que el habla... 

En fin, esta preciosidad Se la debo a los viajes con mis padres en aquel audi 80 en el verano, con la ilusión de volver a Asturias y bañarme en sus playas, que por entonces estaban desiertas hasta que internet acabó (paradójicamente) con el anonimato de todo y con buena parte de la magia de esta vida.

9. Los Nikis – El imperio contraataca

Esta canción también la recuerdo cuando era un niño. Uno de los grupos de la movida madrileña, que tiene una de las letras más satíricas con la idiosincrasia nacional que se hayan podido ver y cuyo videoclip no vi hasta hace poco, con su cantante dando pataletas disfrazado de Felipe II. 

Hoy en día hay muy pocos artistas de este tipo, y los que hay son o muy cínicos (mamá ladilla) muy simples (el reno renardo & mojinos escozíos) o quizás muy burdos (tu madre es puta, ojete calor). Lo más parecido que hay pueden ser las bistecs, pero no llegan en mi opinión a la suela de los zapatos a una cosa como ésta, especialmente en el momento en el que se hizo.

10. Alice in chains - Nutshell

En 2012, pasábamos muchísimas horas en el local. Los 4 estábamos a nuestra manera en el momento correcto en el lugar correcto. Es probable que nos juntáramos porque queríamos lo mismo y sentíamos lo mismo. 

Era un cuarto piso de una nave industrial donde no había más calefacción que las válvulas de nuestros amplis subidos en sillas. Los dedos quedaban entumecidos, yo me los calentaba en las válvulas.

 En verano, el calor era insoportable. Sudábamos la gota gorda entre latas y latas de cerveza, cigarro tras cigarro, porro tras porro. En fin, como se hacían las cosas antes de toda esta invasión tecnológica y de lo correcto. 

Al finalizar los ensayos siempre tocábamos esta canción y ha supuesto un clásico en muchos de los momentos de tocar en la calle, en parques... aprovechando nuestros días como mejor podíamos. Luego ya...nos convertimos en gente respetable y la tristeza de esta canción se nos ha quedado descontextualizada, afortunadamente; cosa que no afecta a su belleza.

11. Habeas Corpus – Cada Vez más odio


Esta es otra de esas canciones de campamento, junto con "Te recuerdo Amanda" dos clásicos himnos de la izquierda. Evidentemente teníamos algún monitor de clara tendencia, y ningún problema

Pero en en el caso de esta mítica canción de Habeas Corpus era especialmente molesto por otro motivo: Todo era silencio a las 7.30 de la mañana cuando de repente... ¡Nos estáis obligando...! Efectivamente. Cada día la odiaba más, pero por eso mismo le acabé cogiendo cariño y la vocecilla del cantante ha sido objeto de nuestros chistes e imitaciones siempre.

12. I Wayne – Living in love

 

Era el verano de mis 15 años y fuimos a veranear a la Graciosa, yo quería hacer bodyboard en ese lugar tan paradisíaco y me puse a investigar sus olas y rompientes. Algun grupo de surferos locales se había currado uno de sus vídeos allí y lo adornaron con esta canción, así que me llené de surferas ilusiones mientras la escuchaba.

 La verdad es que la canción cuadra bastante con lo que el surf significaba por entonces (antes de dejarlo porque casi me ahogo en sopelana en 2015). Desde entonces  ha sido una de mis canciones para escuchar en verano favorita. La letra es un alegato a favor de la paz y crítico con el sistema de explotación de recursos naturales. 

 
13. Su ta gar – Mari

Siempre he quedado sorprendido por la capacidad de su ta gar para sacar auténticos temazos. 

En este caso habla sobre la diosa vasca Mari, y en general yo le doy un componente que incluye a todas las mujeres. Es una canción perfecta que he tenido la oportunidad de oir en directo varias veces. 

De pequeño solía tocar algunas de las canciones de su ta gar, como "ametsa ote", "beti zu gabe" y "jo ta ke", a esta le llegaría el turno unos años mas tarde.

 

14. Kyuss - Gardenia

Conocí esta canción de adolescente, y su sonido me transportaba al terreno de lo inhóspito, sus distorsiones graves y sus líneas constantes daban cuenta de una potencia y la entrada al mundo del stoner, una música que me encantaría y de la que intentaría hacer una banda cuando me mudé a Logroño. 

En los primeros años de deimo solíamos tocarla en los ensayos, es fácil, potente y muy agradecida. La conocía desde los 13 o 14 años y recuerdo que era de los pocos discos que tenía descargados en formato FLAC por lo que a veces algunos programas de reproducción me daban problema.

 

15. Berri txarrak – Zertarako Amestu

 Demasiado corta. Pero a la vez, por eso brillante; ¿Qué se puede decir, en mi opinión de una canción que sintetiza ella sola todo el estilo único de Berri Txarrak? ¿Con una letra que condensa tantas emociones en tan pocas frases? 

En fin... que decir probablemente de (en mi humilde opinión) la MEJOR canción de Berri Txarrak? Bueno, no vamos a desmerecer, ni a libre, ni a maravillas, ni a bueltatzen, ni a nada, faltaría mas.

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