Keep One Eye Open es la canción que da título a nuestro primer disco, y una frase que se ha convertido en el lema de Deimocracy. Todo el arte del primer disco, aun sabiendo y notándose que es un primer disco, está vinculado con una actitud crítica al sistema de vigilancia global, y al ser tratados como rebaño. El disco entero pretende ser una enmienda a la totalidad a todo eso.
Lo que me inspiró para escribir esta canción fueron las declaraciones de Edward Snowden y Julian Assange en sus respectivos momentos. Me cogieron como estudiante en la facultad de ciencias y lo que este hombre decía chocaba de forma frontal con mis principios de libertad y privacidad. A continuación os dejo el vídeo de Edward Snowden.
Por aquel entonces yo estaba políticamente bastante activo y tenía bastante mal humor. Muchas personas que me rodeaban en la facultad se ponían de mal genio con mis opiniones e intentaban ridiculizarlas, y aunque los años han hecho que se les de la razón en alguno de los sentidos, en general ni el socialismo, ni el comunismo, ni el nacionalismo son precisamente santos de mi devoción ni pueden esperar concesiones por mi parte. Asimismo tampoco apoyo el neoliberalismo que cree en la ley de la selva, pero eso es algo que algunos no entendían y me sentí muy clasificado por personas bajo cuya apariencia de tolerantes no había sino profundos resentimientos, envidias, necesidad de pertenencia a un grupo y triste cobardía.
Crecer en un entorno educativo hostil con la sexualidad, donde las opiniones y creencias están mediadas por el centro, donde los tabúes existen, donde no podías vestirte como querías, donde todos éramos iguales sin realmente serlo, hizo que sintiera especial desprecio por los régimenes totalitarios o por aquellos forzadamente igualitarios. Es viviendo en ese entorno donde valoré más que nunca el librepensamiento. Las imágenes de personas arrodillándose ante ídolos, u organizándose en actividades colectivas cuyo fin es influir sobre la vida de todos y que no exigen reflexión ninguna me producen rechazo. El propio sistema educativo de mi juventud no dio respuesta a mis inquietudes artísticas y no me sentí libre hasta prácticamente los años de universidad.
Al estar políticamente muy pendiente, leía las noticias frecuentemente y participé de forma activa en las asambleas del 15-M, que luego darían lugar al nacimiento de Podemos y a la expansión de Ciudadanos en el arco parlamentario de España. En un principio parecía un punto de encuentro entre corrientes políticas de distinta clase, pero fundamentalmente lo que vi es como la demagogia y el discurso fácil y pseudosentimental triunfaban, y podían más las ideas que los hechos o la organización para las acciones concretas. Vi como un tipo recitando poemas abstractos perdía el tiempo frente a una persona que trataba de buscar opciones técnicas o legales a los problemas de los ciudadanos. Además, la izquierda aprovechó el tirón y fue haciéndose con ese espacio, hasta que simplemente un día todo aquello murió. Sentí una gran decepción. Todo esto me parecía simple: Esto al final es un sitio pequeño y esto era lo que se podía esperar. Pero de repente llegaron noticias de EEUU.
Ya desde los 16 años como adolescente me di cuenta de que mis relaciones sociales estaban cambiando con la irrupción de tuenti y facebook. Había algo que no me gustaba; nos estabamos volviendo adictos a esa forma de funcionar y estábamos perdiendo naturalidad en nuestro comportamiento. La gente no se comportaba de forma tranquila. Cámaras de fotos, poses, cosas por internet que sencillamente antes no había. Y adicción, sin duda.
Un día, la actualidad nos sorprendió con un ex analista de la NSA y la CIA que estaba huyendo de su país. Había recabado información de todos los sistemas de vigilancia del gobierno de EEUU y lo que allí se vio es que ese gobierno rastreaba a todo el mundo en colaboración con otros países. Las plataformas y redes sociales tenían los datos, los motores de búsqueda colaboraban, el gobierno espiaba a sus propios ciudadanos, y por tanto su capacidad de influencia y control es enorme, por lo que la libertad estaba obviamente en duda. Hoy en día la práctica es generalizada y cada vez las intromisiones en nuestra capacidad de decisión y en nuestra libertad y privacidad son mayores.
| Si quieres conocer prism, no es difícil. |
En un juicio, existe el derecho de no declarar. Siempre querremos tener ese buen pensamiento: "No tengo nada que ocultar". Las personas que dicen esto no son valientes, son ingenuas, o nunca les han pegado. Sin quien tiene el poder o la fuerza bruta es quien te persigue, puede hacerlo por cosas que nunca te habías planteado necesario ocultar. Pero la capacidad ya la tiene. Esto lo sabe cualquiera a quien hayan agredido en el colegio o a quien hayan agredido sexualmente. El enemigo es relativo, y no tiene por qué tener más poder del necesario.
Durante un tiempo soñé que se
generarían revueltas al respecto de este agravio contra la práctica totalidad
de los ciudadanos de occidente, pensé que mi letra sería una más de todas
aquellas que se sitúan a la contra de estos acontecimientos, pero lo único que
he comprobado es que hemos aceptado servilmente que nos midan, vigilen y
moneticen a su antojo, porque nos gusta. Así pues, todo el mundo está de
acuerdo en ser analizado, rediseñado, influenciado y manejado por algoritmos de
reconocimiento facial y el mejor estudio de mercado de la historia: Las redes
sociales, y en general, los motores de búsqueda. La guerra de Siria distrajo nuestra atención de todos estos problemas, y occidente como siempre, quedó anestesiado.
Teniendo en cuenta que estamos hablando de hace casi unos 10 años, en aquel momento era esencial la entrevista que dio Edward Snowden mientras huía de su propio gobierno, en un hotel de Hong Kong. Asimismo, la lectura del libro que años más tarde escribiría " Vigilancia Permanente" (Donde describe exactamente cómo funcionan y de quién dependen los sistemas de vigilancia) debería ser obligatoria.
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| Sinopsis |
Otros títulos importantes para entender todo este significado serían "La era del capitalismo de vigilancia" de Shoshanna Zuboff (donde explica la economía de todo este tipo de prácticas) y "The attention merchants, the epic struggle to get inside " de Tim Wu (con un enfoque psicoeconómico). Recientemente Netflix estrenó un documental bastante acertado titulado " El dilema de las redes ".
Se harían películas sobre este tema, pero nunca tuvieron la relevancia ni indignaron a la población lo suficiente, por lo que lo único que concluyo es que está dormida en una espiral de distracciones, placer, o lucha por la supervivencia; es decir: Existe un control de la población por cada una de esas tres vías.
Para mí, las tradicionales divisiones entre izquierda y derecha no son sino las gafas para ciegos que distraen la atención de nuestros verdaderos problemas: El hambre, la pobreza, el desastre ecológico, y debo decirlo: El deterioro intelectual general, pero especialmente de las clases dirigentes que sin visión de futuro y siendo malos gestores, y con más poder que nunca desde el origen de las democracias europeas, nos llevarán al desastre. Por otra parte, la ciudadanía está sufriendo un retraso en su maduración y adultez, lo que hace que no conozcamos nuestros derechos ni en muchos casos nos hagamos pleno cargo de nuestras vidas como adultos. Es un grave problema psicológico generalizado.
Así pues, si ellos siempre tienen su ojo abierto, tal vez deberíamos tenerlo nosotros.
¡Aquí tenéis la letra y ahora seguramente todo se entienda mejor...!


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